lunes, 31 de enero de 2011

NADIE REGULA A LAS EMPRESAS DE SEGURIDAD EN EL SALVADOR

NADIE REGULA A LAS EMPRESAS DE SEGURIDAD EN EL SALVADOR

La carencia de trabajo lleva a que miles de hombres se enfilen en los ejércitos privados del país que son las empresas de seguridad. Muchas de ellas son propiedad de ex miembros del ejército así como ex comisionados de la PNC, todo constituido en un tejido impenetrable y desorganizado. El trabajo de vigilante es misero, mal pagado y explotador, es ofertado a los analfabetas que tengan el deseo de empuñar el arma y matar.

No existe en dichas empresas una selección minuciosa o un filtro exhaustivo, ahí dejan pasar chinche y telepate a cargo de un negocio y manipulando un arma de fuego.

A estos ejércitos pueden entrar pandilleros, dementes, violadores, depresivos, esquizofrénicos y temerarios, nadie en dichas empresas ve más allá de una cara tostada por el sol.

Cada vez es más lucrativo el negocio de las empresas de seguridad, la poca eficiencia de los cuerpos de seguridad, la terrible corrupción del sistema de judicial y el desenfreno de la violencia en El Salvador, hace parecer de que todo esto está emparentado y “hablado”.

Es inimaginable para estos negociantes de las empresas de seguridad, pensar en regulación, en incrementar requisitos, sobre todo los que garanticen de que no hay locos ni traumados en estos cuerpos armados. Es impensable creer que abran empresarios sensatos que capacitarán a estas personas para saber tratar a sus semejantes y estos no resolverán sus problemas descargado cinco balazos por puro enojo contra alguien.

Entre menos trabas y más trafico de influencias, más indulgencia por parte del gobierno, el rubro camina bien, pero la población se confronta a dos grandes fantasmas, el de la inseguridad y el asecho de los vigilantes dementes sedientos de sangre.